¿CÓMO SERÍA EL MUNDO SIN ARTE?

Por Antonio Gervasoni.

Quiero invitarlos a usar su imaginación por un momento. Quiero invitarlos a imaginar que en un universo paralelo existe, un mundo igual al nuestro pero sin arte. En ese mundo, los niños no dibujan ni cantan, ni juegan con juguetes de colores. En la escuela sólo ven números y ciencias. No “pierden su tiempo en tonterías de dibujos y esas cosas”.

La gente vive en casas simples y funcionales. Hay tres o cuatro modelos para elegir, según el tamaño de la familia, pero todos son básicamente lo mismo. No hay arquitectos ni diseñadores así que son simplemente una colección de cubos de distintos tamaños. Por dentro, las paredes están vacías; no hay cuadros ni posters. A lo más, un calendario pero sin fotos. Los muebles son todos iguales en todas las casas. Líneas rectas. Decorados, ninguno.

Las personas conducen un único modelo de automóvil; sencillo y funcional. En el interior, la palanca de cambios es apenas un fierro que sale del piso; el timón, una simple circunferencia (un toroide, para los entendidos). No hace falta más. Hay radio, pero la transmisión consiste en puras noticias, programas de política, de economía, de emprendimiento, etc.

La música no existe en este mundo, tampoco el teatro ni el cine. La gente no “pierde su tiempo” en esas cosas. Todos estudian “carreras de verdad” y tienen “trabajos de verdad”.

La gente lee el periódico o los reportes de la bolsa. Los libros son todos sobre leyes, matemáticas, normas técnicas de ingeniería, guías para ser mejores empresarios, etc. No hay novelas. No hay escritores de ficción ni dramaturgos. La gente prefiere “dedicar su tiempo a cosas más productivas”.

En las oficinas, las paredes están tan vacías como en las casas. El único sonido que se escucha es el de los teclados, los aires acondicionados o los eventuales gritos de los jefes.

Por la noche, van todos a sus casas en sus carros de un único modelo o en transporte público todos más o menos iguales, arrullados por el rugir de los motores y los gritos y las bocinas de los demás conductores. Al llegar a sus casas encienden la tele para ver más noticieros y escuchar más programas de política y economía. Los fines de semana se congregan en bares y restaurantes donde el único sonido es del de las copas y los cubiertos. Nadie baila (como dije antes, no hay música). Y ya que menciono el baile, la danza , como disciplina artística, no existe. “No tiene ningún propósito”. La gente se ejercita, eso sí, pero no hace falta “dar de brincos por ahí” para estar en forma.

Los matrimonios son solo las ceremonias religiosas y/o civiles, seguidas de un almuerzo o cena donde todos simplemente conversan. Y hablando de comida, olvídense de la cocina. Todos comen la misma papilla verde grisácea; muy nutritiva, por cierto.

Las paredes de las iglesias y los templos están tan vacías como las de las casas y oficinas. En el interior solo hay bancas. Hay sermones y oraciones pero nadie canta, nadie toca la guitarra o el teclado. Después de todo, “el arte no es necesario para vivir”, “no es indispensable”.

¿Hace falta que siga? ¿Hace falta que explique para qué sirve el arte y qué función cumple en nuestra sociedad? Quizás no sea vital. De acuerdo, no satisface ninguna necesidad “vital” del organismo como sí lo hacen el agua, el oxígeno y los nutrientes. Sin esos, nos morimos casi en el acto, pero les aseguro que sin el arte no duramos mucho tampoco.

Quisiera ver a cualquiera de las personas que despotrica de los artistas tratar de vivir en ese universo paralelo que acabo de describir. Podrían vivir durante un tiempo, unos días, unas semanas, quizás, pero eventualmente acabarían desquiciados. El arte embellece el mundo en el que vivimos. Punto. Sea por el motivo que sea (seguro algo en nuestra evolución) somos seres que necesitamos del arte para darle más sentido a nuestra existencia, para hacerla más llevadera, más soportable.

Los artistas no estamos “de más” ni necesitamos buscar “un trabajo de verdad”. Somos tan importantes y necesarios como los ingenieros y los empresarios, y nuestra actividad es tan productiva y lucrativa (vean las cifras globales, no más) como cualquier otra.

Cómo quisiera que fuera posible bloquear en este momento todos los contenidos artísticos de todas las plataformas digitales… solo por unas horas. Justo ahora, ¡En plena cuarentena! A ver si luego de eso sigue habiendo gente que piensa que debemos dedicarnos a algo “más productivo”.

Una colaboración de

Antonio Gervasoni
Compositor
http://www.antoniogervasoni.com

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